Gran parte de nuestras ideas acerca de cómo educar están basadas en la TEORÍA CONSTRUCTIVISTA DEL APRENDIZAJE, la cual se basa en la idea de que las mentes infantiles no son "tablas rasas". Todos los niños y jóvenes tienen creencias, teorías y percepciones. El aprendizaje se da cuando éstas son retadas, por medio de conversaciones, actividades que el alumno realiza, experimentos y experiencias personales. Los niños y jóvenes adaptan, entonces, sus mentes para dar cabida a la nueva información. Esto puede incluír el reforzamiento de una teoría que el niño tenía anteriormente, adaptar una o re-crear una nueva.
Por ejemplo, un niño puede creer que cuando se tiran dos objetos al mismo tiempo, el pesado llegará al suelo de primero. En el Colegio, con su maestro, puede jugar a tirar un animalito de peluche y un cuaderno sobre la cabeza de algún compañero. Puede ser que el alumno piense que ambos caerán en diferentes tiempos, y se sorprenderá al ver que "golpean" la cabeza de su amigo al mismo tiempo. Lo mas probable es que el alumno buscará hacer esto varias veces e, incluso, quizá lo comente con sus compañeros. Estas conversaciones y experimentaciones harán que el alumno cambie su teoría sobre la fuerza de la gravedad. Esto es lo que se conoce como APRENDIZAJE CONSTRUCTIVISTA.
Un buen APRENDIZAJE CONSTRUCTIVISTA debe, por lo tanto, incluír tareas que sean a largo plazo - para que lo que hay construído previamente en la mente del alumno pueda ser re-construído y retado, en forma interesante, auténtica e interdisciplinaria - ya que el cerebro no piensa en temas separados.
Otra teoría en la que se basa buena parte de nuestra experiencia educativa es la TEORÍA DE LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES. Esta teoría identifica mas de una inteligencia (la que se reconoce tradicionalmente). Describe siete formas diferentes de ser inteligentes: kinestésica, musical, espacial, lingüística, matemática/lógica, interpersonal e intrapersonal. Estos diferentes tipos de inteligencia implican también diferentes formas de aprender.
Nuestros maestros identifican tempranamente las fortalezas y las debilidades de cada uno de los niños y jóvenes, y los guía para que ellos también puedan descubrirlas. De esa forma pueden trabajar fuertemente en el refuerzo de sus áreas débiles o bajas y aprovechar al máximo sus áreas altas o fuertes. |